Las universidades públicas (del Quindío, de Caldas, del Valle, Tecnológica de Pereira y Nacional –sede Manizales), privadas (Católica de Pereira, Católica de Manizales, Gran Colombia de Armenia) y la Red Alma Mater participaron activamente en los procesos de investigación que dieron origen al Dossier y al Plan de Manejo que el gobierno colombiano le envió a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) para argumentar su solicitud de inclusión del Paisaje Cultural Cafetero -PCC en la lista de patrimonio mundial. La academia regional comparte la alegría por la aceptación de dicha solicitud el 24 de junio de 2011.
Esta inscripción produce, sin duda, el reconocimiento mundial de la región y mejora las posibilidades de poder contar con asistencia internacional, en particular la relacionada con la cooperación técnica, la asistencia de emergencia o los programas educativos. Adicionalmente se espera que se generen condiciones para la apropiación social del patrimonio cultural y natural, es decir, la identificación entre las poblaciones y su herencia cultural, lo mismo que su movilización para su salvaguarda como paisaje dinámico. En el campo ambiental se confía en el fortalecimiento de prácticas productivas amigables con la naturaleza y el desarrollo de procesos educativos y normativos pertinentes. Por supuesto, la mayor expectativa se focaliza en la oportunidad de contribuir a obtener una mejor calidad de vida entre las comunidades a partir de la puesta en valor y uso turístico.
Los paisajes culturales se identifican como porciones del territorio resultado de la acción humana y su influencia sobre los factores naturales. Son el resultado de procesos históricos, naturales y culturales de las relaciones de comunidades específicas con un medio ambiente determinado.
Entre los componentes que integran los paisajes se encuentran: el sustrato natural (orografía, suelo, vegetación, agua) las acciones humanas y las acciones económicas.
El PCC se entiende como producto de una dinámica socio-cultural, ambiental y económica que se ha expresado históricamente en la adecuación de las diferentes formas de vida de las comunidades cafeteras a su entorno natural.
El esfuerzo académico e interinstitucional permitió demostrar que este paisaje cumple bien dos valores universales excepcionales que se argumentaron al momento de radicar la solicitud ante la UNESCO:
Por una parte, “constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional o del uso de la tierra, que sea representativo de una cultura o de culturas, especialmente si se ha vuelto vulnerable por efecto de cambios irreversibles”.
Por la otra, “estar directa o materialmente asociado con acontecimientos o tradiciones vivas, ideas, creencias u obras artísticas y literarias que tengan una importancia universal excepcional”.
Las áreas geográficas seleccionadas para el PCC son representativas en 4 valores principales: esfuerzo humano, familiar, generacional e histórico para la producción de un café de excelente calidad; cultura cafetera para el mundo; capital social estratégico construido alrededor de una institucionalidad, y relación entre tradición y tecnología para garantizar la calidad y sostenibilidad del producto.
Desde el punto de vista de la actividad cafetera propiamente dicha, la excepcionalidad del PCC hace referencia al esfuerzo humano familiar, generacional e histórico para la producción de un café de excelente calidad en el marco de un desarrollo humano sostenible; a la cultura cafetera para el mundo; al capital social estratégico construido alrededor de una institucionalidad y a la relación entre tradición y tecnología para garantizar la calidad y sostenibilidad del producto. Todo lo cual va asociado con los antecedentes prehispánicos, la colonización antioqueña, la expansión de la producción cafetera durante más de un siglo, la tecnificación del cultivo y los esfuerzos por garantizar la sostenibilidad del mismo.
A lo dicho se agregan el patrimonio arqueológico con las múltiples evidencias del pasado precolombino y de las primeras domesticaciones de plantas en América; los 47 municipios que sintetizan la riqueza de un paisaje productivo; el sistema constructivo del bahareque y el urbanismo de ladera; el patrimonio arquitectónico o la importante infraestructura de transporte
En estas condiciones, en la documentación enviada a la UNESCO se argumentó que este patrimonio cultural está directamente asociado a las actividades de vivienda y producción del café como en ninguna otra región. El paisaje natural, cultivado y la arquitectura crean una simbiosis que por su gran número y distribución en toda la zona constituyen un territorio singular y excepcional. Y se explicó que el pasaje cafetero contiene asentamientos que se organizan en trazados ortogonales en terrenos de agudas pendientes. Las condiciones naturales y tropicales del clima, altitud y el uso creativo para adaptar el cultivo del café a estas condiciones de una manera tan particular, efectivamente generan unidades de paisaje únicas en el mundo[1].
Además, el PCC debe entenderse como el testimonio del modo de vida de los habitantes en torno a la producción cafetera que ha desarrollado una cultura rica en paisaje, patrimonio cultural, tradiciones y manifestaciones que se transmiten de generación en generación. Su dimensión, intensidad y apropiación no tienen parangón en el mundo.
Este paisaje hace parte de la Ecorregión Eje Cafetero ubicándose en un territorio supramunicipal y supradepartamental, y en un corredor geográfico no contiguo, con zona principal y zona de amortiguación.
La tabla siguiente contiene la población en el territorio del PCC desagregada por departamentos y por habitantes en las fincas cafeteras y en las cabeceras de los 47 municipios.
|
Población total (en miles) |
Area principal |
Area de amortiguamiento |
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Total |
302 |
294 |
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En cabeceras |
222 |
223 |
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En fincas cafeteras |
80 |
71 |
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Caldas |
36 |
31 |
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Risaralda |
21 |
23 |
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Quindío |
13 |
8 |
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Valle del Cauca |
9 |
9 |
Esta población se distribuye en 858 veredas (411 en la zona principal y 447 en la zona de amortiguamiento), lo mismo que en 14 áreas urbanas.
AMENAZAS
La inscripción y el reconocimiento por parte de la UNESCO, no valen por sí mismos y no son infinitos. Todos los actores públicos, políticos, gremiales, sociales y académicos de la región tienen la responsabilidad de generar los acuerdos y los compromisos que garanticen la sostenibilidad del PCC.
A diferencia de otros bienes o valores reconocidos por su excepcionalidad específicamente histórica y expresada en museos o sitios similares, en este caso estamos frente a un paisaje dinámico, con diversas tensiones, contradicciones y conflictos.
Al momento de concertarse el Plan de Manejo del PCC se identificaron diferentes factores que afectan el bien. Entre ellos se destacan las dificultades propias de la rentabilidad de la producción cafetera, el bajo nivel de relevo generacional en las familias productoras y un cambio de vocación en el uso de la tierra.
En cuanto a la necesidad de preservar la cultura cafetera para el mundo, se mencionan como problemas relevantes la pérdida de saberes y técnicas constructivas tradicionales; la baja rentabilidad de usos alternos a las edificaciones y algunos factores de riesgo asociados a la sismicidad de la zona.
Otras presiones y amenazas se asocian con factores como la sismicidad; la contaminación de recursos naturales; la pérdida de microcuencas abastecedoras de acueductos rurales, y progresivos deslizamientos de tierra.
Resulta entonces indispensable trabajar para enfrentar algunos de los principales desafíos que se presentan para garantizar el cumplimiento del Plan de Manejo del PCC, entendido como el acuerdo de política que expresa cómo se actuará en un territorio atendiendo sus potencialidades y limitaciones productivas, culturales, ambientales y sociales[2].
Debe recordarse que este Plan de Manejo[3] define seis objetivos: 1. Fomentar la competitividad de la actividad cafetera; 2. Promover el desarrollo de la comunidad cafetera y su entorno; 3. Conservar, revitalizar y promover el patrimonio cultural y articularlo al desarrollo regional; 4. Fortalecer el capital social cafetero; 5. Impulsar la integración y el desarrollo regional, y 6. Apoyar la sostenibilidad productiva y ambiental del PCC.
LOS RETOS
En la coyuntura, al menos ocho retos pueden destacarse para el cumplimiento de dichos objetivos:
1. En primer lugar, se requiere acoplar el reordenamiento territorial local con el Plan de Manejo.
El Acuerdo para la prosperidad de la cultura del 12 y 13 agosto incluyó compromisos específicos que se refieren a este proceso y señaló un camino para armonizar los planes de ordenamiento territorial y otros instrumentos de planeación (por ejemplo, los planes de ordenación y manejo de cuencas hidrográficas) con el Plan de Manejo del PCC. Para el cumplimiento de este objetivo, la Presidencia instruyó al Minambiente para que antes de terminar el año tenga una evaluación del estado actual de los planes de ordenamiento territorial –POT, frente al PCC. Dicho Ministerio también adquirió el compromiso de producir unos lineamientos para la revisión y ajuste de los POT; la construcción de los determinantes de ordenamiento territorial; la definición de la estructura ecológica principal del área del PCC, y el análisis y eventual ajuste de las normas vigentes de OT. Este Ministerio tiene la responsabilidad de prestar asistencia técnica a los 47 municipios que integran el área del Paisaje Cafetero para desarrollar un adecuado proceso de reordenamiento territorial.
En estas tareas se espera contar además con la participación del DNP, del Ministerio de Agricultura, del Mincultura, del Viceministerio de Turismo, de las gobernaciones, las CAR, las universidades, el Sena, las Cajas de Compensación, los Comités de Cafeteros y, por supuesto, de los 47 municipios.
De otra parte, el gobierno nacional se comprometió a determinar las restricciones, exclusiones y el control de la actividad minera en el área del PCC. Para este propósito, antes del 15 de febrero de 2012, el Mincultura convocará a los ministerios de Minas, Ambiente, al DNP y a Ingeominas con el propósito de acordar las condiciones para la exclusión de la explotación de la gran minería y las restricciones aplicables a otro tipo de minería en el área del PCC.
Las tareas y compromisos relacionados con el reordenamiento territorial están, pues, a la orden del día. Según se dispone en la Ley 388/97 todos los municipios colombianos, al cumplir tres períodos de gobierno desde la aprobación de su primer Plan de Ordenamiento Territorial (en el caso de municipios mayores de 100 mil habitantes), Plan Básico de Ordenamiento Territorial (para localidades entre 30 mil y 100 mil habitantes) o Esquema de Ordenamiento Territorial (para aquellos municipios menores de 30 mil habitantes), pueden proceder a realizar las modificaciones estructurales que juzguen necesarias para el reordenamiento de su territorio.
Alrededor de las responsabilidades de alcaldes y concejos municipales, cabe recordar que el cambio estructural de sus planes o esquemas básicos de ordenamiento territorial incluye no solo la búsqueda de concertaciones público-privadas alrededor de la visión del respectivo municipio para los siguientes tres períodos de gobierno, sino alrededor de los atributos básicos (usos del suelo, espacio público, programación del suelo urbano y de expansión, servicios públicos, equipamientos y centralidades, sistema vial y patrimonio arquitectónico y arqueológico). A lo cual deben agregarse diferentes acuerdos de orden supramunicipal que garanticen a la atención de problemas comunes, muy especialmente en áreas fronterizas y generen la voluntad político-institucional para la planificación integral del territorio de los 47 municipios.
En materia de reordenamiento territorial igualmente son indispensables acuerdos para adoptar normas de protección, gestión y ordenación. Debe tenerse en cuenta que la declaratoria y planes especiales de manejo y protección en determinados territorios tienen superior jerarquía a los planes locales o esquemas básicos de ordenamiento.
De otra parte, la Ley (1454) Orgánica de Ordenamiento Territorial –LOOT fortalece las capacidades institucionales de las gobernaciones para ocuparse de los procesos departamentales y de los modelos ocupación y de ordenamiento territorial. Si bien esta Ley dejó por fuera aspectos sustantivos del ordenamiento[4], abrió puertas para avanzar en el manejo de procesos que incluyen los territorios departamentales, generando alternativas institucionales para acuerdos entre gobernaciones (art. 22) o entre Corporaciones Autónomas Regionales (art. 9) para atender problemas territoriales de interés común.
Las autoridades locales y los concejales de estos municipios también deben tener en cuenta en sus procesos de reordenamiento territorial el impacto que pueden generar proyectos de infraestructura supramunicipal y que ya están incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014. Por ejemplo, los embalses multipropósito que se están gestionando sobre los ríos Mapa y Quindío.
Por supuesto, no se trata de realizar un simple proceso de ensamblaje de cuatro planes departamentales de OT. Aquí la necesidad consiste en garantizar, desde el reordenamiento territorial, una lectura integral de los 47 municipios del PCC[5].
Debe recordarse que en el ordenamiento legal colombiano la planificación de cuencas es un referente obligado al momento de tomar decisiones alrededor de la reordenación de los territorios municipales y supramunicipales.
Si bien se dispone de algunas normas en la materia[6], convendría avanzar en la identificación de figuras jurídicas que pudieran afianzar el reordenamiento local del territorio para garantizar el cumplimiento del Plan de Manejo del PCC. En esa dirección debería abrirse una discusión sobre las eventuales áreas de economía campesina; el manejo específico de las áreas de protección cultural y de las diversas formas de patrimonio. Por ahora cabe recordar que existen algunas figuras de importancia que deben retomarse, como los Distritos de conservación de suelos (ejemplos: El Nudo, Barbas-Bremen).
Sobra mencionar que el PCC ocupa un territorio cruzado por múltiples amenazas naturales y antrópicas, y que, en consecuencia, todos los procesos de ordenamiento territorial, no importando su escala, deben adoptar una clara estrategia de gestión integral del riesgo incluyendo, por supuesto, claras decisiones alrededor de las amenazas derivadas de actividades mineras que dejen en grave riesgo la biodiversidad y el recurso hídrico. En este último aspecto el gobierno nacional adquirió el compromiso de determinar las restricciones, exclusiones y el control de la actividad minera en el área del PCC. Para este propósito, antes del 15 de febrero de 2012, el Mincultura convocará a los ministerios de Minas, Ambiente, al DNP, a Ingeominas para acordar las condiciones para la exclusión de la explotación de la gran minería y las restricciones aplicables a otro tipo de minería en el área del PCC.
Este conjunto de iniciativas relacionadas con el componente ambiental y productivo cuentan con diferentes insumos aportados por las CAR que se sintetizan en los denominados modelos de ocupación territorial que tienen su primer antecedente en el modelo acordado para la Ecorregión Eje Cafetero que incluyó la figura de las Areas de Producción Sostenible[7].
En el proceso relacionado con el reordenamiento territorial son indispensables medidas específicas para proteger tanto la zona de amortiguación como la zona principal.
Para todas estas tareas que comprometen los 47 municipios y las 4 gobernaciones involucradas en el territorio específico del PCC, la academia ya cuenta con una propuesta de guía metodológica que coloca al servicio de las autoridades de planeación, las Corporaciones Autónomas Regionales y las comunidades locales[8].
2. Si bien el PCC cuenta con un Plan de Manejo[9], aún carece de un macroproyecto que integre armónicamente, y en un horizonte de mediano plazo, todas las estrategias, programas y proyectos que favorezcan la sostenibilidad integral del Paisaje.
En este sentido, el PCC debe asumirse como un proyecto de país, esto es, de interés tanto del Estado colombiano como de la sociedad en su conjunto. En consecuencia, el Estado, y ya no solo el Ministerio de Cultura, debe comprometerse interinstitucionalmente, participando de manera activa con los actores regionales en un esfuerzo de concertación de un proyecto de largo aliento que integre las responsabilidades con el medio ambiente; con la producción cafetera sostenbile; con la infraestructura y el equipamiento colectivo; con las diferentes expresiones del patrimonio; con el turismo no depredador; con la educación en sus diferentes niveles y modalidades; con la comunicación y, por supuesto, con una institucionalidad que conduzca adecuadamente el proceso en su conjunto.
Conviene mencionar que un primer insumo de esta perspectiva se construyó en 2010 cuando diferentes actores regionales acordaron presentar la denominada Agenda Malabar ante el gobierno nacional para que su contenido fuera incorporado en el Plan Nacional de Desarrollo 2011-14.
Así, cuanto antes deben emprenderse las tareas para formular, gestionar y ejecutar un macroproyecto que pueda inscribirse en Planeación Nacional y sirva de referente para los planes territoriales de desarrollo 2012-2015, de tal manera que se logren acordar adecuados procesos de gestión y de financiación de las medidas de protección y ordenación del paisaje. Debe abrirse cuanto antes la discusión sobre incentivos e instrumentos de compensación territorial. También son necesarios acuerdos alrededor de eventuales fondos mixtos (público-privados) que garanticen los recursos indispensables para la ejecución de los programas que integren el macroproyecto y lo transformen en el referente obligado de la gestión del PCC.
En el citado Acuerdo para la prosperidad de la cultura se aceptó la necesidad de formular un plan de acción hasta agosto de 2013 que asegure la implementación del Plan de Manejo del PCC. Para este efecto se aprobó que el Mincultura emitirá un acto administrativo en donde se reconozca al PCC como patrimonio cultural de la Nación y su condición de sitio inscrito en la lista de patrimonio mundial de la Unesco. Así mismo, se ordenó a Planeación Nacional evaluar la posibilidad de formular un Documento Conpes para el PCC.
Específicamente, en materia de infraestructura de comunicaciones, tal y como lo ha observado el profesor Gonzalo Duque, vivir sólo del paisaje es materialmente imposible. La importancia cultural y turística del área cafetera, suficientemente avalada y apreciada por propios y extraños, es tan evidente como la necesidad que hay de promover iniciativas que generen trabajo y mejoren la calidad de vida de sus habitantes. Un buen punto de partida sería la puesta en marcha de un ferrocarril moderno que comunique esta zona con el sur-occidente del país, como ocurría en otros tiempos.
Por lo demás, puesto que por ahora no existe una figura jurídico política que permita atender debidamente la ejecución de un plan de acción como el que debe formularse, conviene explorar, complementariamente, la opción del Convenio Plan recientemente autorizado en la LOOT (artículos 12 y 18). Si bien esta figura no está reglamentada aún, se debe avanzar en la concertación de acuerdos entre los gobiernos de las entidades territoriales del PCC y entre estos con los demás miembros del Comité Regional del PCC (Comités de Cafeteros, CARs y academia) para proceder luego a su respectiva concertación con el gobierno nacional y obtener la cofinanciación debida
3. Una comprensión cabal del PCC indica que estamos frente a un proceso de interés público-privado e interinstitucional. En consecuencia, además del Ministerio de Cultura es indispensable una intervención permanente, cuanto menos, de los Ministerios de Comercio, Industria y Turismo; Agricultura; Educación y Medio Ambiente, al igual que de Planeación Nacional. En las entidades territoriales deben concurrir quienes hagan sus veces.
La institucionalidad que hoy se tiene para el PCC disponible sirvió bien al propósito de gestionar ante la UNESCO la inscripción en la lista de patrimonio mundial, pero se muestra insuficiente para atender las tareas y desafíos propios del mediano y largo plazo. Hoy se cuenta con un Comité Directivo (con representación del Mincultura y la Federación Nacional de Cafeteros); una Secretaría ejecutiva; un Comité Técnico Regional y Comités departamentales con participación de las respectivas gobernaciones, comités de cafeteros, CARs y universidades. Este arreglo institucional se formalizó mediante un Convenio interinstitucional y de cooperación suscrito en 2008.
Hasta ahora todo el esfuerzo se concentró en las tareas propias que sirvieron para construir el expediente[10] requerido y concertar el plan básico de manejo, objetivos que efectivamente se cumplieron de manera satisfactoria. En adelante, viene la pregunta obligada por el gobierno del PCC, por su representatividad, por su condición incluyente y por su fundamento legal. Cómo garantizar que el Estado central, las 47 alcaldías, las cuatro gobernaciones, las cuatro CAR tengan un adecuado espacio de representación? Cómo incorporar, ya no solo la Federación de Cafeteros, sino otras instituciones y actores (Cajas de Compensación Familiar, Sena, Cámaras de Comercio, operadores turísticos)? Los vigías del patrimonio, expresión de la estrategia de participación ciudadana del Mincultura, deben tener un lugar en las dinámicas gubernamentales?. En fin, la academia ha ganado y debe fortalecer su espacio de intervención en la futura institucionalidad del PCC.
A futuro se debe incorporar integralmente al Estado, a la academia, a la empresa privada y a las organizaciones de la sociedad civil; así mismo, debe estar orientada al cumplimiento de los objetivos del Plan de Manejo; garantizar la coordinación interinstitucional y público-privada; impulsar las ventajas del PCC como proyecto de escala regional-nacional; gestionar la cooperación internacional; fortalecer a la descentralización y la capacidad técnica y de gestión de los municipios como principales ejecutores, y afianzar y dar continuidad al proceso de coordinación de los equipos departamentales, y consolidando un solo equipo del PCC.
4. Es imprescindible fortalecer la presencia académica en todas las dimensiones del proceso[11]. En el Acuerdo para la prosperidad de la cultura, se hizo notar la necesidad de formar la población estudiantil de la región para la apropiación del PCC. Este objetivo reclama la necesidad de diseñar y divulgar material didáctico que destaque y promueva los valores excepcionales del PCC. Para ello debe existir un compromiso interinstitucional del Mincultura, del Ministerio y de las Secretarías de Educación, de las universidades, del Sena y de las Cajas de Compensación Familiar y de los Comités de Cafeteros.
El Observatorio de Paisajes Culturales[12], del cual hacen parte las universidades citadas atrás; el Sistema de Información Regional –SIR coordinado por la Red Alma Mater, tanto como los grupos de investigación deben continuar aportando conocimiento e información indispensable para la gestión y la sostenibilidad de este paisaje. En esta misma dirección, son indispensables nuevas ofertas académicas (Diplomados y otras modalidades) y la progresiva incorporación del PCC en las estructuras curriculares de la educación básica y media. La educación de los niños y jóvenes de los 47 municipios debe ocuparse, sin falta, de ofrecer adecuados contenidos sobre el tema con formas pedagógicas innovadoras. Para estos efectos resulta esencial la activa intervención del Ministerios y las secretarías territoriales de educación.
En la anterior dirección, es necesario continúe aportando una lectura interdisciplinaria de las complejas realidades históricas, sociales, económicas o ambientales de este territorio, formulando recomendaciones para atender las amenazas que colocan en entredicho el futuro del PCC.
De esta forma, las universidades tienen la obligación de continuar desarrollando investigaciones , tareas docentes y de proyección social que aporten a la conservación y al desarrollo de los valores productivos, sociales, culturales y ambientales establecidos en el Plan de Manejo.
De manera específica, en materia de investigación se ha acordado disponer de un programa que incluya las siguientes líneas: estudios cafeteros (para lo cual se continuará contando con el trabajo del Centro Nacional de Investigaciones del Café –Cenicafé[13]). Está prevista la necesidad de desarrollar una agenda de investigación cafetera con el fin de aportar soluciones a los cambiantes retos de la caficultura colombiana. Así mismo, son indispensables estudios arqueológicos, arquitectónicos y urbanísticos; estudios en patrimonio cultural y en biodiversidad y medio ambiente. Para estos propósitos resulta de gran importancia fortalecer la alianza estratégica universitaria que ha permitido la conformación de una comunidad académica regional y mantener la perspectiva de un trabajo interinstitucional.
Un desafío complementario tiene que ver con las tareas propias de los inventarios, tanto de la divulgación de los bienes de interés cultural y natural existentes, como de la realización de nuevos inventarios etnográficos, de flora y fauna, de sitios y colecciones arqueológicas y de inmuebles de interés arquitectónico.
De otra parte, contando con la participación de la Federación Nacional de Cafeteros y del SENA, de las instituciones educativas rurales y de las universidades regionales deben consolidarse los proyectos pedagógicos relacionados con la capacitación y la transferencia de las mejores prácticas que apoyen la conservación de los valores del PCC.
Finalmente, otra de las tareas en las que la academia puede y debe desarrollar se relaciona con los procesos de seguimiento y evaluación del Plan de Manejo utilizando, en principio, las variables e indicadores contempladas en el capítulo 6 del expediente de nominación del PCC. Un rol sobresaliente debe jugar en este sentido el Observatorio mencionado atrás. Con su apoyo se podrá disponer de un monitoreo periódico (quizás anual) de los indicadores de desempeño y conservación.
5. Es urgente consolidar la estrategia de comunicación del PCC de la cual hacen parte, por ahora, el Ministerio de Cultura, la Federación Nacional de Cafeteros y la Red Alma Mater. La dinámica comunicacional debe colocarse en condiciones de responder por un proceso altamente complejo como lo es el PCC, máxime ahora que ya cuenta con su inscripción en la lista de patrimonio mundial de la Unesco.
6. Dado que el tema del turismo es un componente esencialmente asociado a decisiones como la inscripción de este paisaje en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO[14], es importante que los gobiernos municipales, departamentales y nacional, además de los operadores turísticos y sus organizaciones gremiales, procedan a concertar una única ruta turística para el PCC que integre los esfuerzos y adelantos que en esta materia tienen en el Quindío, en Risaralda y lo avanzado en Caldas y el norte del Valle.
En esta materia, en cada uno de los cuatro departamentos se tienen diferentes iniciativas y procesos turísticos con desigual estado de desarrollo y tiene gran importancia avanzar en la concertación para formular un Plan Turístico del Paisaje Cultural Cafetero que garantice condiciones de sostenibilidad, evitando las expresiones del turismo que afectan gravemente la plataforma natural del territorio, desconocen las capacidades locales o que atentan contra los derechos de las comunidades rurales.
El Viceministerio de Turismo es el encargado de coordinar dicha formulación antes del 31 de diciembre de este año. Este Plan debe contener como mínimo marca y reglamento; diseño de producto que incluyan rutas de café y estándares de producto café. El plan también debe contener promoción, capacitación y puntos de información, y es imprescindible articular los productos de rutas del café con las iniciativas regionales. En estas tareas se espera contar además con la participación del DNP, del Minagricultura, del Mincultura, de las gobernaciones, las CAR, las universidades y, por supuesto, de los 47 municipios.
Conviene recordar que en el Eje Cafetero se dispone de antecedentes que deben ser tenidos en cuenta. En diciembre de 2009, los Concejos de esta región se reunieron con el objetivo de dotar a cada uno de los municipios de un proyecto de Acuerdo para potenciar la vocación turística regional.
Allí se comprometieron, entre otros propósitos, a continuar el proceso que permita dotar al territorio de un Plan Regional Integral de Turismo articulado a los demás procesos de planeación local y regional donde sea visible una perspectiva supramunicipal del turismo sostenible, enfatizando en las bondades de los recursos naturales y fortaleciendo una oferta relacionada con la cultura cafetera; propiciar encuentros con la academia regional de tal manera que el tema del turismo sostenible tenga cada día una mayor presencia en las instituciones educativas; promover los ajustes que sean necesarios en los respectivos Planes y Esquemas de Ordenamiento Territorial a fin de garantizar un uso sostenible de los recursos naturales en la oferta turística, en particular en zonas de frontera intermunicipal.
En todo caso, es indispensable adoptar una estrategia educativa en la que se puedan articular las ofertas de turismo que realizan el SENA, las Cajas de Compensación Familiar, las instituciones de educación rural; las universidades y otros actores. Es urgente avanzar en los procesos de actualización de instructores; mejorar los procesos de certificación en competencias (por ejemplo, en preparación de café); ofrecer cursos de formación complementaria para guías y ampliar la oferta educativa de pregrado en Turismo Sostenible.
7. La sostenibilidad del PCC también está directamente asociada al fortalecimiento de la participación ciudadana que es indispensable fortalecer en los 47 municipios.
Por ahora el Mincultura se apoya en su estrategia de Vigías del Patrimonio. Esta estrategia puede y debe ser complementada, por ejemplo, consiguiendo la activa intervención de las Juntas de Acción Comunal de las 411 veredas[15] que integran el territorio del área principal del PCC. También deben incorporarse los Consejos Municipales de Cultura o quienes hagan sus veces y, por supuesto, las organizaciones de jóvenes y de artistas de los 47 municipios.
8. Por último, en la actual coyuntura electoral que vive el país deben mencionarse al menos dos tareas políticas de cara a la sostenibilidad del PCC. Por una parte, es indispensable buscar que los partidos políticos y sus candidatos incorporen compromisos específicos para los planes de desarrollo 2011-2014. Por la otra, dado que en ninguna parte existen recursos públicos para invertir en el PCC, tiene gran utilidad conseguir que progresivamente se puedan abrir rubros presupuestales en alcaldías, gobernaciones y ministerios involucrados en el proceso[16].
Este conjunto de tareas y compromisos debe orientarse a generar una dinámica de largo plazo que permita valorar la cultura cafetera y contribuir a la autenticidad, integridad y conservación del PCC como un paisaje dinámico. Estamos, en realidad, frente a la necesidad de asumir que el reconocimiento internacional a través de la UNESCO, es un vector potencial de apertura, extensión y multiplicación de la labor cumplida, pero también de nuevas opciones para el desarrollo regional.
Detrás de las iniciativas citadas subyace la necesidad de fortalecer el sentido de pertenencia y la cohesión social alrededor de prácticas cafeteras productivas que permitan la consolidación de la denominación de origen del café de Colombia. Todo lo cual debe asociarse a la obligación política e institucional de incidir en los programas de protección de la biodiversidad, el agua y el uso racional del suelo.
Una adecuada comprensión del PCC indica que después de suscrito el Acuerdo para la prosperidad de la cultura nos encontramos frente a un nuevo escenario. Ahora estamos más autorizados a reconocer en el PCC un proyecto de país, donde no solamente están involucrados actores regionales, sino que el Estado central lo ha asumido como suyo propio y se dispone, a través de diferentes ministerios e instituciones a cumplir las responsabilidades acordadas.
La inscripción del PCC en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO no es un fin en sí mismo y debe asumirse como una prueba más de las capacidades y potencialidades que tiene la región para proyectar su desarrollo y presentarse ante el mundo con todos sus valores y atributos.
Este instrumento debe servir, en suma, para estimular los acuerdos (Nación-Región) estratégicos y de largo alcance; para posicionar este territorio en el debate público haciendo visibles las transformaciones socio espaciales deseadas y potenciando la capacidad de movilización de la sociedad civil. Teniendo siempre presente que las primeras beneficiarias de dicha inscripción sean las comunidades locales.
Debemos entonces trabajar para enfrentar algunos de los principales desafíos que se presentan para garantizar el cumplimiento del Plan de Manejo del PCC, entendido como el acuerdo de política que expresa cómo se actuará en este territorio atendiendo sus potencialidades y limitaciones productivas, culturales, ambientales y sociales.
Al lado de todos los demás actores, la academia debe continuar realizando los aportes que son de su competencia para ejecutar, como es debido, el Plan de manejo del PCC.
Pereira, septiembre 6 de 2011
Agradezco enviar comentarios a
oscar.arango@almamater.edu.co
[1] Una ampliación de los 15 atributos que fueron concertados para la identificación específica del PCC se encuentran
en SALDARRIAGA, Carolina y DUIS, Urte. Paisaje cultural cafetero colombiano. Red Alma Mater-UTP. Pereira, 2009
[2] Ver www.almamater.edu.co/desarrollo regional/paisaje cultural cafetero
[3]El texto completo de dicho Plan puede consultarse en Varios. El paisaje cultural y su territorio Memorias del taller técnico. UN sede Manizales-Cátedra Unesco, 2010.. Ob. Cit. Pp. 25-88
[4] Cfr. ARANGO, Oscar. Cinco vacíos en el proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial una lectura desde la Ecorregión Eje Cafetero. En Redvista No. 2. Red Alma Mater, Pereira, 2011
[5] Cfr. FERNANDEZ, Silvia. Patrimonio Cultural y Ordenación del Territorio en Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. 2008
[6] Se recomienda la lectura de los artículos 7, 8, 63, 70-72 de la Constitución Política de Colombia; las leyes 45/83 (participación del país en la Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural de la UNESCO); 397/97 (Ley general de cultura) y 1185/2008 (patrimonio cultural de la nación). Decreto 763/2009 (reglamenta normas anteriores con respecto al Patrimonio Cultural de la Nación de naturaleza material.
[7] Ver Ecorregión Eje Cafetero: un territorio de oportunidades. Segunda edición. Alma Mater y otros. Pereira, 2003
[8] Ver www.redalmamater.edu.co/desarrollo regional/paisaje cultural cafetero
[9] Ver página citada
[10] Ver www.redalmamater.edu.co/desarrollo regional/paisaje cultural cafetero
[11] Una ampliación de iniciativas académicas específicas alrededor del PCC se en encuentra en Varios. El paisaje cultural y su territorio. Ob. Cit.
[12] Ver www.manizales.unal.edu.co/opp/
[13] Con el aporte de esta y otras instituciones se espera avanzar en el desarrollo de conocimientos científicos que permitan conocer con mayor rigor la interacción entre la biodiversidad y el paisaje productivo; proteger y promover el valor productivo de la biodiversidad en las zonas cafeteras, e impulsar la protección y la sostenibilidad de los recursos hídricos y forestales.
[14] Se calcula que decisiones de ese tipo producen un aumento importante de la demanda turística.
[15] En Colombia las Juntas de Acción Comunal son las formas de organización social-territorial más extendidas y de mayor cobertura. Prácticamente se podría decir que en toda vereda existe una JAC. Otro tanto se puede afirmar en el caso de los barrios de estratos 1 y 2.
[16] En materia de financiación pública, hasta ahora, a lo sumo, algunas entidades territoriales han utilizado en actividades del PCC parte de los recursos derivados del IVA por el uso de la telefonía celular.
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